martes, 19 de mayo de 2015

IMPORTANCIA DEL PROTOCOLO DE KIOTO

 PROTOCOLO DE KIOTO
 
Este protocolo compromete a los países industrializados a estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero. La Convención por su parte solo alienta a los países a hacerlo.
El PK, fue estructurado en función de los principios de la Convención. Establece metas vinculantes de reducción de las emisiones para 37 países industrializados y la Unión Europea, reconociendo que son los principales responsables de los elevados niveles de emisiones de Gases Efecto Invernadero GEI que hay actualmente en la atmósfera, y que son el resultado de quemar combustibles fósiles durante más de 150 años. En este sentido el Protocolo tiene un principio central: el de la «responsabilidad común pero diferenciada».
El Protocolo ha movido a los gobiernos a establecer leyes y políticas para cumplir sus compromisos, a las empresas a tener el medio ambiente en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre sus inversiones, y además ha propiciado la creación del mercado del carbono.

En general el Protocolo de Kyoto fue considerado como primer paso importante hacia un régimen verdaderamente mundial de reducción y estabilización de las emisiones de GEI, y proporciona la arquitectura esencial para cualquier acuerdo internacional sobre el cambio climático que se firme en el futuro. Ya concluyó el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto en 2012 y se amplió hasta el 2015, tiempo en el que tiene que haber quedado decidido y ratificado un nuevo marco internacional que pueda aportar las severas reducciones de las emisiones que según ha indicado claramente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) son necesarias.
En la Reunión de las partes que se realizará en Paris a finales de 2015, se espera quede establecido ese nuevo protocolo, vinculante y con contribuciones ambiciosas y significativas de los países miembro para iniciar nuevamente en el 2020 y luchar para que la temperatura del planeta no supere los 2 grados, evitando con esto consecuencias que ponen en riesgo nuestra vida en el planeta.

Principios de PK

El Protocolo de Kyoto tiene los mismos objetivos y principios que la Convención, pero la refuerza de manera significativa ya que a través de él las Partes incluidas en el anexo I se comprometen a lograr objetivos individuales y jurídicamente vinculantes para limitar o reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Sólo las Partes en la Convención que sean también Partes en el Protocolo (es decir, que lo ratifiquen, acepten, aprueben o se adhieran a él) se ven obligadas por los compromisos del Protocolo.
Los objetivos individuales para las Partes incluidas en el anexo I de la Convención se enumeran en el anexo B del Protocolo de Kyoto. Entre todos suman un recorte total de las emisiones de gases de efecto invernadero de al menos el 5% con respecto a los niveles de 1990 en el período de compromiso de 2008-2012.

Las metas cubren las emisiones de seis gases de efecto invernadero, a saber:
Dióxido de carbono (CO2)
Metano (CH4)
Óxido nitroso (N2O)
Hidrofluorocarbonos (HFC)
Perfluorocarbonos (PFC)
Hexafluoruro de azufre (SF6)

La cantidad máxima de emisiones (medidas como el equivalente de dióxido de carbono) que una Parte puede emitir a lo largo del período de compromiso con el fin de cumplir su meta de emisiones es lo que se conoce como «cantidad atribuida» de la Parte.
Al igual que la Convención, el Protocolo reconoce las necesidades y los problemas específicos de los países en desarrollo, especialmente los de los más vulnerables. Por tanto las Partes en el anexo I deben informar de sus esfuerzos por cumplir sus metas de reducción de las emisiones al mismo tiempo que reducen todo lo posible los efectos adversos que sufren los países en desarrollo.


POSICIÓN DE COLOMBIA SOBRE EL PROTOCOLO DE KIOTO


1. Apoyar el Principio de precaución apoyando el objetivo de la Convención

2. Reafirmar el principio de responsabilidad común pero diferenciada entre los países desarrollados y países en desarrollo

3. Apoyar la diferenciación de compromisos entre países desarrollados

4. Promover el que las nuevas obligaciones de reducción de emisiones se calculen sobre emisiones netas y cubran a todos los gases de efecto invernadero no controlados por el Protocolo de Montreal, sin concentrarse en las emisiones brutas de CO2 de sectores particulares

5. Promover objetivos flexibles y de largo plazo de reducción de emisiones


POSICIÓN DE COLOMBIA EN LA NEGOCIACIÓN DEL PROTOCOLO
DE KIOTO FRENTE A LOS RESULTADOS DEL MISMO

PROTOCOLO DE KIOTO


 
El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático: 

Es un protocolo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), y un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y oxido nitroso (N2O), y los otros tres son gases industriales fluorados: hidrofluorocarburos (HFC), perflurocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6)

En el Consejo Nacional Ambiental celebrado en octubre de 1997, se hizo la presentación del documento con la Posición de Colombia para el “Protocolo de Kioto”. Allí se encuentran todos los antecedentes históricos, científicos y legales a la negociación de este instrumento, así como las consideraciones en torno a la vulnerabilidad de Colombia tanto a los posibles efectos del cambio climático como a las posibles medidas que se fueran a adoptar en el Protocolo de Kioto.

El Protocolo establece para los países desarrollados incluidos en el Anexo I obligaciones cuantificadas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En su conjunto, los países desarrollados deberán reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 5%, para el período comprendido entre los años 2008 a 2012. Este compromiso de reducción de emisiones es diferenciado, según las condiciones particulares de cada país. Así, algunos países reducirán sus emisiones de gases de efecto invernadero mientras otros tendrán margen para aumentarlas. Por ejemplo, Estados Unidos reducirá sus emisiones en un 7%, la Unión Europea en un 8%, Japón en un 6%, mientras Australia podrá aumentar sus emisiones en un 8%. Las metas de reducción se calculan sobre una “canasta de gases”. Para CO2, CH4 y N2O el cálculo se hace respecto de la “línea de base” de las emisiones de cada país en 1990, y para HFC, PFC, SF6 en 1995. Estas metas pueden ser alcanzadas individual o conjuntamente entre países. El Protocolo permite que un país calcule sus obligaciones sobre la base de sus emisiones “netas”. Se trata de emisiones por las fuentes y la absorción por los sumideros de gases de efecto invernadero, que se deban a actividades humanas de reforestación, deforestación, forestación y silvicultura. Así mismo permite a cada Parte un tope máximo de emisiones, el cual se calcula de manera particular para cada una de las Partes.